Buscar
  • Alegrarte

Sufrimiento con propósito

Actualizado: 1 de oct de 2019

Hoy quiero hablar del sufrimiento. 


Sufrimiento, es una palabra que todos conocemos. En algún momento de nuestra vida lo hemos sentido. Tal vez nos hizo más fuertes, o tal vez creemos que nos destruyó.

Algo que es muy común escuchar hoy en día es “¿porque si Dios es tan bueno, permite que las cosas malas pasen?”


Tal vez tú te has cuestionado eso mismo.

Yo definitivamente lo he hecho.

Y hoy quisiera tocar varios puntos:

Espero llegues al final de este escrito.


Primero que nada, Dios  hizo al humano con la libertad de elegir. Y como dice C.S Lewis “la libertad significa que podemos elegir y una elección implica la existencia de cosas entre las cuales elegir.”

Por ejemplo, podemos elegir creer en Dios, amar a Dios, obedecer a Dios. O no hacerlo. Claramente Él no nos obliga a creer. ¿Por qué? 

Porque si nos obligara seríamos unos simples robots. Y siendo Dios bien pudo hacernos de esa manera, pero eligió darnos libertad, para que  al elegirlo a Él, fuera algo real.

En el principio, el humano tomó la decisión de desobedecer a Dios y eso trajo consecuencias. (Lee Génesis 3) 


Ahora, podemos decir ¿y eso qué tiene que ver con el dolor?

Pues es sencillo. Mucho sufrimiento es causado por desiciones humanas. 

Por ejemplo un asesinato, una violación, la corrupción, el amor al dinero y poder, el egoísmo, la mentira. Todas estas cosas provienen de acciones humanas. 


A veces sufrimos por acciones de otras personas, a veces por consecuencias de nuestras acciones y a veces no hay un culpable.

Desde que el pecado entró al mundo, hay corrupción, hay enfermedad, hay muerte. Todo por una desición. La de desobedecer a Dios.


Ahora mi pregunta es ¿por qué sentimos que tenemos el derecha de culparlo a Él por desiciones humanas? 

No estoy menospreciando el dolor, ni minimizándolo. Tampoco estoy diciendo que una persona nace enferma o discapacitada porque hizo algo malo o sus padres hicieron algo malo.


A lo que voy, es que en el mundo pasan cosas malas y eso es un hecho. Vivimos en un mundo donde hay injusticia, enfermedad y muerte.


El sufrimiento es una realidad inevitable en un mundo caído.

A veces no entendemos por qué pasan las cosas malas. O por qué nos pasan a nosotros. Pero me he dado cuenta que solo Dios puede transformar una tragedia en algo increíblemente hermoso. Y es ahí donde encuentro el propósito del dolor. No solo la causa sino el propósito.


Dios permite las cosas, porque tienen un propósito. En el antiguo testamento podemos ver como Él PERMITE que pasen cosas malas. Pero siempre con una finalidad.


Me recuerda la historia en el libro de Daniel. 

Por no adorar a el rey Nabucodonosor, 3 muchachos fueron forzados a entrar a un horno de fuego. Dios permitió que entren al horno. ¿Por qué? Se estaban negando a adorar a otro rey que no fuera Jehová y Él ¿iba a permitir esto? 

No hizo que el horno desapareciera. Lo que sí hizo fue estar con ellos mientras estaban en el fuego, y no solo eso sino que el fuego no les quemó ni un pelo. 

(Lee Daniel 3:16-30)


En ningún lugar Dios dice que esta vida va a ser fácil y sin problemas. De hecho dice todo lo contrario, y me recuerda una frase de John Piper que dice “Si medimos el amor de Dios por la salud, riqueza y comodidad que tengamos en esta vida entonces significaría que Dios odiaba al apóstol Pablo, a muchos de los profetas y a Jesús mismo”.


Todos hemos experimentado dolor.

Alguien nos ha lastimado, hemos perdido a alguien, hemos sufrido dolor, físico y mental. Tal vez no tenemos ni para comer, tal vez un ser querido está enfermo.


Hay guerras, hay hambre, hay adicciones,  hay decepción, hay mentira y engaño. 

Pero curiosamente, las vidas más hermosas que he visto provienen de personas que han sufrido de una manera enorme.


Nick Vujicic. Es un claro ejemplo de esto. Él nació sin brazos ni piernas. Así nació, no tuvo opción, no tuvo elección. ¿Ha sufrido? Claro que ha sufrido, tal vez mucho más que nosotros o tal vez menos, no se trata de comparar.

Y el dice: “Antes me preguntaba ¿por qué yo? ¿por qué me ocurrió esto? Pero ahora digo ¿y por qué no?” Él se dio cuenta de que Dios podía transformar ese dolor. El ha sido inspiración y ha ayudado a millones de personas. Pudo haberse quedado en un hoyo, pero decidió dejar que Dios lo use. Que Dios use su dolor. Aparte no todo es malo. No tiene brazos y piernas. Pero tiene cerebro, respira, puede ver, oler y tiene VIDA. 

Ahora tiene una hermosa familia y anuncia la esperanza que Jesús le dio por todo el mundo.


El apóstol Pablo es otro ejemplo. Encarcelado injustamente múltiples veces, con dolor, sufrimiento y enfermedad.

Sin embargo el dice: “Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de manifestarse.” (Romanos 8:18)

Cabe mencionar que murió decapitado. 


Yo personalmente considero que no he sufrido mucho en mi vida. Pero los momentos difíciles que he pasado son los que más me han hecho crecer, y en los que he estado más cerca de Dios y visto su poder. 

Como dice C.S Lewis, Dios habla en las alegrías pero GRITA en el dolor. 

Por último, quiero mencionar el ejemplo perfecto y el más importante. 

Jesús.


Dios se hizo hombre como nosotros. Él entendió nuestro dolor.

Estuvo cansado, trabajó, probablemente se enfermó, perdió a gente que amaba, lloró, lo traicionaron, se burlaron de él, lo inculparon injustamente, lo maltrataron físicamente, sufrió el peor de los dolores, y lo más importante: MURIÓ. 

Cuando Él murió, nadie entendía por qué. Los que lo seguían y amaban tal vez no podían entender por qué Dios había permitido tanto dolor. 


Y muchas veces así somos nosotros, porque el dolor no viene con un manual o una explicación. Sin embargo entendieron TODO cuando vieron a Jesús resucitado. El dolor se convirtió en esperanza.


Todo ese sufrimiento tuvo un propósito, y es el propósito más hermoso del mundo. Su muerte trajo esperanza, y redención porque Él la venció al resucitar.


La esperanza que está “tragedia” trajo al mundo no se compara con nada más. 


Dios usa el dolor. Y no solo lo usa sino que lo transforma.


Claro que también podemos ver vidas con un sufrimiento tremendo, que acaban volviéndose asesinos, violadores, mafiosos, etc. Pero todo vuelve a la decisión que la persona tomó. La persona puede elegir que su sufrimiento cause aún más dolor y así seguir el ciclo.


Si estás leyendo esto, recuerda por favor que tenemos un Dios cercano. Que no está ajeno a nuestro dolor, y no hay nada que podamos pasar en este mundo que Él no pueda cargar, no hay nada que Él no pueda sanar. Él ya venció. 


¿Que podemos perder si lo tenemos a Él? 


Encuentra paz al saber que este mundo es temporal y no eterno. Un día, a través de Cristo, todo va a ser restaurado. Dios limpiará cada lagrima de nuestras mejillas.

Una mariposa para llegar a volar y ser hermosa tuvo que pasar un proceso doloroso al ser una oruga. 


Deja que Dios transforme tu dolor y le de un propósito.




Soy Sofía de Landero, tengo 25 años y vivo en Mérida, Yucatán.

Mi vida es para glorificar a Dios, conocerlo más y ayudar a otros a estar cerca de Él.

Soy esposa, mamá de un perrhijo, diseñadora gráfica, fotógrafa y me acabo de empezar un blog para hablar de temas relevantes para nuestra generación. Lo pueden encontrar como @demialmaalatuya en instagram y Facebook.

Amo el color verde.

Me pueden encontrar a mi en @suki_susuki o suki_fotografia

Forma parte de nuestra comunidad y ayúdanos a compartir buena onda e inspiración.

Alegrarte® 2020

¡Sorpresa!