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Pasitos de bebé

Esta frase se la aprendí a una persona a la que quise muchísimo, la cual también me demostró un amor incondicional por el cual me siento sumamente agradecida. Este hombre del que hablo tiene una capacidad impresionante de alcanzar metas de negocios y estoy segura que gran parte de su éxito es precisamente la filosofía que hay detrás de “pasitos de bebé” algo que me atrevo a llamar “Conciencia del PROCESO”. Recuerdo perfectamente cuando tuve que someterme a un tratamiento de rehabilitación y me sentía desesperada a ver que mis resultados eran muy pocos, casi nulos, me decía: -paciencia “pasitos de bebé”-.


¿Qué es la CONCIENCIA DEL PROCESO?

Nuestra mente es adquisitiva, quiere obtenerlo todo y al instante, el Ser Humano de nuestro tiempo es un consumidor impresionante de experiencias, información, relaciones, bienes materiales, resultados inmediatos… vivimos en un frenesí por acumular metas y nos volvemos muchas veces presos de las pretensiones y expectativas que nos formamos, yo más bien diría: “nos forman”.


¿Por qué digo presos? Porque somos esclavos, nos convertimos en esclavos de dichas expectativas: tener tal carro, tal carrera, la familia perfecta, la boda perfecta, el cuerpo perfecto, el currículum perfecto, ser personas perfectas, tener amigos perfectos y un sinfín de cosas que deberíamos ser y no somos, podemos decir que somos esclavos cuando estas expectativas al no verse cumplidas nos llenan de frustración, podemos decir que somos esclavos de estas expectativas cuando nos obsesionamos con un resultado y no hay nada que nos lo saque de la cabeza, somos esclavos cuando nuestra felicidad y nuestra paz interior dependen de nuestros resultados, somos esclavos cuando creemos que valemos lo que somos capaces de producir, cuando nuestro valor está en el “tener” y no en el “ser”.


Los resultados son para complacer a la mente adquisitiva, egocéntrica, que necesita demostrar que es digna de atención y reconocimiento, que necesita ser importante.


SER IMPORTANTE ES DEL EGO, SER FELIZ ES DEL ALMA.


Con lo escrito anteriormente no quiero decir que ponerse metas o buscar resultados sea algo malo, al contrario, las metas llenan de sentido el diario vivir, el problema como ya lo mencioné, es poner nuestro valor como personas en el “tener” y en el “hacer” y no en el “ser”.

Cuando nos ponemos en pos de una meta, cuando nos disponemos a conseguir un resultado, lo más importante es SER CONSCIENTE DEL PROCESO Y DISFRUTARLO. Es por eso que muchas veces se nos dice que la felicidad no está en el “qué” si no en el “cómo”.


Un ejemplo muy simple son las metas que nos ponemos respecto a nuestro cuerpo, ir al gimnasio para tener un cuerpo más saludable y atractivo; para que esta meta se haga realidad con mayor certeza y además traiga felicidad, la persona tiene que encontrarle el gusto a levantarse temprano, comer saludable, hacer sus compras de comida saludables, incluso disfrutar el dolor de los músculos cuando se ha trabajado duramente, disfrutar el proceso logra ponernos en una perspectiva diferente hacia los resultados que queremos conseguir.


Recuerdo cuando comencé a tocar guitarra, en poco tiempo quería tocar canciones muy complicadas y me topaba con la torpeza de mis dedos; pensé que requeriría tiempo para que mis dedos fueran más hábiles y más fuertes para poder tocar y cantar las canciones que realmente me gustaban, así que decidí disfrutar de las canciones “fáciles” y tocarlas muchas, muchas pero muchas veces, esto provocó que mis manos fueran adquiriendo habilidad y fuerza, y así me encontré de repente un día tocando y cantando las “canciones difíciles”, fue como si no hubiera pasado el tiempo, porque claro, como lo disfruté, ni si quiera me daba cuenta de todo el tiempo que le dedicaba a la guitarra. Esto suele pasar cuando algo realmente nos apasiona, cuando nos damos la chance de disfrutar el camino.


CUANDO HACEMOS PAUSAS PODEMOS CONTEMPLAR.

Mencioné que nuestra mente es adquisitiva, esto provoca que no nos demos tiempo para hacer pausas, y es en la pausa donde podemos ser conscientes de la belleza de nuestro mundo, podemos ser conscientes de la belleza de nuestro proceso.


Una familia que quiere mejorar sus vínculos familiares, por ejemplo, puede empezar a disfrutar del diálogo y proponerse al menos una vez a la semana hacer “sobremesa”. Esto de la sobremesa puede causar sobresalto cuando hablamos del aprovechamiento del tiempo ya que puede verse precisamente como una pérdida de tiempo, cuando en realidad escuchar a los miembros de nuestra familia es una de las actividades más importantes del amor familiar, escuchar a mis hermanos, a mis padres, a mi cónyuge es un acto de amor que requiere la habilidad de salir de mi “autorreferencialidad” es decir de mis diálogos internos, de mis pretensiones, de mis tiempos, de mis rutinas, para saber e interesarme genuinamente por lo que le sucede a la otra persona. Así que la sobremesa, definitivamente NO es una pérdida de tiempo.


Cuando la pausa es algo habitual en nuestras vidas, nos volvemos más empáticos y más asertivos, más intencionales. Surgen las “habilidades del corazón” es decir somos más conscientes de la belleza que rodea nuestra vida, una persona que va con “pasitos de bebé” puede detenerse a contemplar la mirada de un niño, estremecerse con una puesta de sol, admirarse de una obra de arte, atacarse de la risa con un chiste, perderse en la sonrisa de la persona amada, llorar con una canción bella, amar la compañía de un hermano, de un amigo, abandonar su confianza en Dios y disfrutar de una profunda paz interior.


Definitivamente dominar la habilidad de disfrutar el proceso no es tarea fácil, requiere madurez, desprendimiento, ser más simples y enfocarse en las cosas más importantes, dejar de ser reactivos, desprendernos de “querer tener siempre la razón” , perdonar a los que nos han ofendido, sanar nuestra historia personal, servir a un propósito más allá de nosotros mismos, ponernos al servicio.


Les dejo un pequeño poema que compuse … ya se imaginarán en qué condiciones.


Gracias por leerme.


… es así como quiero que me acompañes

Un paso pequeño y después otro paso pequeño

Aunque sea poco pero que sea seguro

Me cansé de carreras que se quedaron a la mitad

El corazón agotado de tanto anhelar

Por eso ahora mi anhelo es perseverar

Más que sólo enamorarme, poder quedarme





Hola. Mi nombre es Emilia Naranjo. Soy Maestra en Ciencias de la Familia y me dedico al coaching en el ámbito familiar. Imparto cursos de empoderamiento para familias, mujeres y para disfrutar la vida.


En 2012 mi vida dio un vuelco al encontrarme con la enfermedad, a 6 años de distancia de este hecho elaboré una conferencia con mi historia, la cual he impartido a jóvenes de prepa y de universidad. En esta conferencia habla de algunos de los aprendizajes que le dejó esta situación con un enfoque de Resiliencia.


Puedes contactarme para trabajar juntos en talleres y cursos a través de mi correo emilianaranjo@gmail.com o por redes sociales. ¡Saquemos la mejor versión de ti!

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