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Papás, los necesitamos presentes

Quiero platicarles algo que me ha pasado últimamente…

He tenido la oportunidad de atender en coaching a varios hombres, lo cual no es lo más común ya que son más las mujeres las que buscan ayuda externa para entender su mundo interior, los hombres muchas veces se quedan con ese nudo de sentimientos, pensamientos y emociones hechos bolas sin saber qué hacer con ellos, por infinidad de razones como que: no existe la cultura de hablar de los movimientos afectivos, lo cual es una pena ya que la vida afectiva es tan real como la vida física.


Todos estos hombres coinciden en algunos aspectos que me parecen muy interesantes: se sienten “hechos a un lado”, sienten que se les toma en cuenta muy poco y se sienten culpables por su “falta de autoridad con sus hijos”.


Me pregunto hasta qué punto toda la cultura del empoderamiento femenino se relaciona con el sentir de estos hombres; no sólo en el coaching, también observando la realidad familiar actual se puede ver y percibir la omnipresencia de las madres y la ausencia de los padres, no solamente física, sino sobre todo afectiva.


En una de mis charlas “Padres Fuertes, hijos felices” un papá me compartía: -¡eso es exactamente lo que siento! Sólo que no lo había podido poner en palabras, ¡gracias por hablar de nosotros porque nadie lo hace¡-. En esta conferencia analizamos la importancia del papel del padre de familia en la construcción de la autoestima sana tanto en niñas como en niños varones.


No quiero que se mal entienda, también hay muchos papás muy presentes y mamás muy conscientes que les dan su lugar y les dejan participar en la crianza, que muchas veces son los que van a las conferencias, a los seminarios y a los cursos, los que realmente necesitan no van, eso siempre pasa…


Hace un año o poquito más estaba clavadísima con el tema del papá presente y el papá ausente, me puse a leer sobre la relación padre-hija en la niñez y en la adolescencia y en cómo esta relación marcaba la vida de las hijas. Me topé con un libro que realmente me marcó: “Hambre de hombre” (de Anamar Orihuela), me lo devoré, muchas cosas me hicieron muchísimo click hasta lo más profundo de mi ser, tomé notas, hice ejercicios de liberación emocional, intenté integrar, toqué el dolor de mis propias carencias, pasé por esos laberintos oscuros de las emociones poco agradables y aquí sigo en este camino del autoconocimiento.


Una vez terminado el libro me quedé con la sensación de que debía compartir esto ya que para mí fue “oro emocional”, me quedé con la sensación de que no sólo las mujeres tenemos “hambre de hombre”, si no que la sociedad tiene “hambre de hombre”, hoy día las mujeres hemos hiper-desarrollado nuestra parte masculina; somos competitivas, estratégicas, pragmáticas, muchas veces tampoco nos dejamos sentir, no nos dejamos proteger por ellos, y tampoco conquistar, esto ha provocado que los hombres anden por la vida con energías muy pasivas y confundidos en su rol.


Como les decía, me pregunto hasta qué punto esta cultura “hace a un lado” a los hombres. Con estas reflexiones no quiero decir que no estoy a favor de que se promueva a la mujer ¡todo lo contrario!, creo que realmente necesitamos de las dos naturalezas, de la femenina que une, cuida, gesta, nutre, crece, alimenta. Y de la masculina que enfrenta, lucha, organiza, estructura, motiva, compite, gana. ¡Estoy a favor de promover a La persona humana! A los dos modos de ser persona, a las mujeres con toda su riqueza y potencialidad de amar y también la riqueza, capacidad de amar y potencialidad de los hombres.


Hoy quiero felicitar a todos los hombres a los que Dios ha bendecido con el don de la paternidad. ¡Felicidades, papás!


Además de felicitarlos quiero hacerles un llamado fuerte, no solamente yo quiero hacer este llamado, ¡La sociedad hace este llamado!: ¡PAPÁS LOS NECESITAMOS PRESENTES!

Quiero hablar por todos los que en este momento están pasando por la bella y sensible etapa de la niñez y de la adolescencia


¡Necesitamos que se involucren, que reclamen su lugar en el matrimonio y en la familia!, necesitamos su autoridad y sus límites que nos comunican protección.

Necesitamos su lealtad que nos enseña a ser fieles y a comprometernos.


Necesitamos sus bromas y su sentido del humor que nos hace encontrarle a todo el lado positivo, papá, tu presencia en mi vida me hace resiliente.


Los necesitamos fuertes y sensibles a la vez, los necesitamos, así como son con sus imperfecciones y sus procesos, con su vulnerabilidad, cuando saben perfectamente adelantarse a los sucesos y también cuando no saben qué hacer y el miedo los paraliza.

Los necesitamos escuchándonos y dándonos consejos.


¡Necesitamos papás que le quiten a nuestras bicicletas las llantitas!, ¡que confíen en nosotros y nos lancen a vivir!, ¡papá necesito que me enfrentes a la vida!


Si soy mujer necesito que me digas una y mil veces lo bella que soy aunque no cumpla los estándares de las revistas. (¡Cuántos trastornos alimenticios se evitarían con estas palabras tan necesarias de papá!).


Necesito que me abraces todos los días, ¡tu abrazo es mi lugar seguro!, cuando me abrazas y me dices que crees en mí, siento que puedo conquistar el mundo,

Necesito que me pongas en alto el listón, porque escogeré como pareja a un hombre que me trate como tú me tratas.


Si soy varón necesito que camines conmigo el camino hacia la virilidad, la transición al “mundo de los hombres” puede ser muy dura sin ti. ¡Juega conmigo a las luchas! Salgamos a andar en bici, llévame a conocer la montaña, ¡háblame de sexualidad! Y de cómo ser un caballero, dime cómo se conquista a una mujer. Necesito que me abraces, los varones necesitamos también la afectividad.


Necesitamos papás de su exigencia ya que sólo por medio de la disciplina lograremos conquistar nuestras metas.


Necesitamos papás de su ejemplo, sé que no eres perfecto, pero verte luchando por ser mejor me invita a mí a hacer lo mismo.


No importa que tenga 2, 8, 16, 20, 30, 40 años, siempre, siempre ¡Té necesito papá!

Honraré todos los días de mi vida tu preciosa existencia.




Hola. Mi nombre es Emilia Naranjo. Soy Maestra en Ciencias de la Familia y me dedico al coaching en el ámbito familiar. Imparto cursos de empoderamiento para familias, mujeres y para disfrutar la vida.

En 2012 mi vida dio un vuelco al encontrarme con la enfermedad, a 6 años de distancia de este hecho elaboré una conferencia con mi historia, la cual he impartido a jóvenes de prepa y de universidad. En esta conferencia habla de algunos de los aprendizajes que le dejó esta situación con un enfoque de Resiliencia.


Puedes contactarme para trabajar juntos en talleres y cursos a través de mi correo emilianaranjo@gmail.com o por redes sociales. ¡Saquemos la mejor versión de ti!

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