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¡Hola! Soy Shaira y soy VULNERABLE



A veces nos da miedo ser vulnerables, más que serlo, mostrarnos vulnerables, dejar ver a los demás nuestras partes rotas, mostrarles que a veces no somos tan fuertes, que hay cosas que nos duelen…

Y sobre todo en esta era, en la que las redes sociales están plagadas de gente siendo feliz, y a simple vista pareciera que no tienen heridas, ni cicatrices. Porque por supuesto que nadie publica sus crisis, sus duelos, sus procesos internos o los momentos más difíciles de su vida.

Es más, a la mayoría de las personas que seguimos y admiramos lo hacemos porque nos inspiran, por su valentía, por su fuerza, por sus logros, pero la verdad es que no hay tantas personas a las que admiramos por “mostrarse vulnerables”, al menos no de primera impresión.


En ocasiones confundimos la vulnerabilidad con la debilidad, y es que nadie nos enseñó a sentirnos seguros mostrándonos vulnerables, porque la vulnerabilidad es incómoda, nos obliga mirar hacia adentro, nos muestra partes de nosotros que no conocíamos, y eso a veces asusta, otras veces duele; pero cuando la aceptamos, es un lugar en el que nace el amor, la empatía, la el coraje y la creatividad de la forma más genuina.


La vulnerabilidad es la clave del equilibrio y de la felicidad, las personas vulnerables son incluso las más valiosas, las más sensibles y las más transparentes, son personas que se han enfrentado al dolor, a pérdidas y a luchas constantes y han salido de las profundidades, dice Elizabeth Kübler Ross “La gente bella no surge de la nada”.


En mi vida he intentado por mucho tiempo dar lo mejor de mí ante a cualquier circunstancia, manteniendo a los demás como prioridad por sobre todas las cosas y eso incluía decir que sí siempre y a todo, aceptar los errores de otros como míos y sobre todo mostrarme fuerte en todo momento y aunque estuviera pasando por momentos difíciles lo disimulaba muy bien, no me permitía doblarme, mucho menos romperme, y mucho menos, frente a los demás. No quería que se me “notara”. La verdad era muy desgastante.


Pero hace tiempo aprendí a ver la vulnerabilidad como parte de mí, de mi esencia, entendí que sentirme vulnerable y mostrarme frágil es construir una conexión bien profunda conmigo misma, recordarme que estoy viva, aceptar mis errores, entender mis procesos y recordarme que sigo aprendiendo.


Es importante ver a la vulnerabilidad como trampolín, no como un sofá, reconocerla, abrazarla y saber porqué está ahí. Ser compasiva contigo, reconocer tus emociones, saber qué te lastima y asumir tus áreas de oportunidad con responsabilidad son acciones que sin duda fortalecen tu seguridad y amor propio; esa Shai que se ama, hoy se permite ser vulnerable.


Y si tuviera que agradecerme algo, me daría las gracias por todas y cada una de las veces que me he permitido ser vulnerable, decir lo que pienso, abrirme frente a los demás, romper mis propios esquemas.

Y sabes qué… está bien no estar bien.


“El mundo rompe a todos, luego algunos son más fuertes en los lugares rotos…”

Ernest Hemingway


Con amor

Shai







Shaira Díaz.


Me considero alguien que está enamorada de la vida, bajo cualquier circunstancia.

Me dedico a todo lo relacionado con branding, comunicación y relaciones públicas de profesión y a la filantropía por elección. Me encanta cocinar, hacer yoga y meditar.

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Alegrarte® 2020

¡Sorpresa!