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El día de la madre también es día del hijo

Me gusta mucho leer historietas de Mafalda, me parece que tienen una sabiduría excepcional, hay una que viene muy de acuerdo con la fiesta del día de las madres



Me parece muy curiosa y muy cierta, pues quienes hacemos mamás a las mamás somos los hijos, como dice Mafalda, nos graduamos el mismo día. Y el día de hoy quiero dirigir mi reflexión más hacia nosotros los hijos que hacia las madres, seguramente habrá muchas, pero muchas reflexiones, artículos, poemas canciones dedicados a ellas, hoy yo quisiera hablar sobre nosotros y nuestra relación con ellas, las mamás.


Las personas que me conocen saben que este tema de la relación con la mamá es uno de los que más me he dedicado a estudiar y evidentemente porque tenía muchas, pero muchas dudas respecto a mi relación con mi propia madre, tanto es así que desarrollé un curso de coaching familiar dedicado a las mamás, la finalidad de este curso es que ellas se den cuenta del rol tan importante que juegan al ser madres, lo sublime y trascendente que es que Dios les entregue un ser para “educarlo” enseñarle “de qué va la vida”, la niñez es tan frágil, tan moldeable, el corazón y la mente de los niños son hermosos lienzos en los cuales se les da la oportunidad a los padres de hacer verdaderas obras de arte, este trabajo es realmente trascendente, llena de sentido la vida entera porque requiere de amor, y estamos aquí por amor y para amar. Sólo que muchas veces no sabemos o no terminamos de entender lo que realmente es el amor.


El temita de las expectativas

Los papás tienen una idea de lo que sería lo ideal para sus hijos, la pareja ideal, el trabajo ideal, la carrera ideal, muchas veces se ejerce control en nombre del amor, lo cual crea un sentimiento de rencor en los hijos, la mayoría de las veces inconsciente. En los cursos que imparto sobre “liderazgo y autoridad para mamás” en la primera sesión hacemos un “test de estilos educativos” en el que por medio de algunas preguntas se revela cómo piensas como padre o madre respecto a tu propio rol de autoridad, revela si tu educación es sobreprotectora, inhibicioncita, punitiva o asertiva, hay diferentes autores que nombran de distintas maneras los estilos, pero se refieren a la misma esencia, pero lo que más me interesa con este test es que las mamás y los papás hagan conciencia del “estilo educativo “ con el que fueron educados, es ahí cuando se entienden muchas cosas. La mayoría de las veces puedo percibir la carencia afectiva que venimos arrastrando desde niños, algo que yo llamo “nostalgia de apapachos”, es muy fuerte darse cuenta de que muchas veces esas necesidades afectivas no fueron cubiertas y es en este momento cuando nos cae el 20 de que nuestros padres tampoco han cumplido nuestras expectativas o nuestras necesidades afectivas y que vamos por la vida de adultos pidiendo aprobación, aceptación, apapacho, cariño incondicional…


Amor incondicional o control

Si nos quedamos dándole vueltas a las necesidades que mamá no cubrió, a todos esos abrazos que nos hicieron falta, y al dolor que aún ahora nos provocan, podemos quedarnos en una postura de víctima que no construye los vínculos familiares, el diálogo con mamá puede volverse seco, superficial porque en el fondo de esa relación existe rencor y anhelo de aceptación incondicional.

¿Quieres averiguar si existe en ti ese anhelo de aceptación o de apapacho? Analiza cómo es tu diálogo con tu madre, ¿Pueden hablar cada uno de las heridas de su corazón? ¿Puedes ser vulnerable con ella? O, por el contrario, ¿Alguna de las partes quiere cambiar al otro? ¿Ella se la pasa sugiriéndote cómo se mejor mamá, esposa, profesionista o persona? O tú te la pasas sugiriéndole a ella cómo ser mejor abuela, esposa, ¿adulto de la tercera edad?

Una cosa son las sugerencias amorosas y otra muy distinta es el control y es que querer controlar al otro no nos habla de amor incondicional, nos habla de una “no aceptación” y eso siempre se percibe, todos sabemos cuando alguien nos acepta tal como somos y cuando alguien nos quiere cambiar por medio de sugerencias muy sutiles pero que pueden llegar a ser muy molestas.


Necesidad del verdadero “encuentro”

Esta palabra “ENCUENTRO” me parece que encierra hermosas y enormes posibilidades y es lo que le da el sentido a la vida, ya que hemos sido creados para amar y sólo nos realizamos cuando ponemos en práctica este amor.


Al referirme al encuentro, lo que quiero decir es esa posibilidad de conectar con lo más profundo, hermoso y también doloroso de mí mismo para poder abrazar lo más profundo, hermoso y también doloroso del otro.


Por ejemplo, si yo me doy cuenta de que tengo esa “nostalgia de apapacho”, lo reconozco, experimento el dolor, lo lloro, lo verbalizo, lo escribo… este dolor se puede convertir en senda de comprensión para el otro. Lo que quiero decir es que, si te descubres con hambre afectiva, es muy probable que tus padres o tus cuidadores primarios también la vivan, también la sufran… “Los amados aman, los libres liberan, los alegres dan alegría, así como los heridos hieren.


Con esta afirmación no quiero dar a entender que estamos condicionados y que si tenemos hambre afectiva iremos por la vida generando más hambre en las generaciones venideras. “El Ser Humano es capaz de alterar su destino para lo mejor o para lo peor” (Tim Guénard). El mundo está lleno de personas que transformaron sus heridas más profundas de la infancia en el hermoso perfume del perdón incondicional y esa posibilidad siempre está a nuestro alcance.


Como escribía al principio de esta reflexión, esta vez no escribo a la “grandeza de ser madre”, si no a la grandeza de ser un hijo que ama de manera incondicional, que comprende, que perdona, que deja de anhelar, que se desprende de las expectativas que su madre no cumplió porque las mamás no son perfectas.


” La felicidad es directa y exclusivamente proporcional a la categoría de nuestros amores: quien ama mucho y bien es muy feliz, quien maso menos ama es feliz a medias, quien no ama, jamás experimentará la auténtica dicha” … (Tomás Melendo)


La invitación que hoy quiero hacerte es que a que ames más y mejor a tu madre, si es que la tienes aún en esta vida terrena,(este ejercicio de perdón también aplica si tu madre ya no está en la vida material) que si te descubres con rencor, te decidas a perdonarla pasando por ese proceso doloroso pero bello en el que sólo puedes salir ganando, el ego te dirá que vas a perder, pero lo único que vas a perder es angustia, vas a dejar de cuestionarla y sobre todo de anhelar que sea otra y no ESA mamá que tienes, si te cuesta trabajo ser compasivo o compasiva con ella, imagínala de niña, imagina que a ella también le duele lo que a ti te duele.


Ve y abraza a tu madre ¡SIN EXPECTATIVAS! ¡Feliz día de la madre!

Gracias por Leerme.




Hola. Mi nombre es Emilia Naranjo. Soy Maestra en Ciencias de la Familia y me dedico al coaching en el ámbito familiar. Imparto cursos de empoderamiento para familias, mujeres y para disfrutar la vida.


En 2012 mi vida dio un vuelco al encontrarme con la enfermedad, a 6 años de distancia de este hecho elaboré una conferencia con mi historia, la cual he impartido a jóvenes de prepa y de universidad. En esta conferencia habla de algunos de los aprendizajes que le dejó esta situación con un enfoque de Resiliencia.


Puedes contactarme para trabajar juntos en talleres y cursos a través de mi correo emilianaranjo@gmail.com o por redes sociales. ¡Saquemos la mejor versión de ti!

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