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  • Alegrarte

Demasiada información

Vivimos en tiempos complicados para el amor, lo que en algún tiempo fue el amor en los tiempos del cólera, hoy son más bien el amor en los tiempos de la información.


Stuck in love es una película en donde la protagonista es la chica deseada por todos (el que esté personificada por Lily Collins lo hace terriblemente sencillo), en fin, esta chica contra toda situación, manifiesta no estar interesada en ninguna relación que involucre más de dos horas.


Durante unos buenos 30 minutos la vemos resistirse, con todo lo que tiene, a enamorarse o por lo menos a sentirse apegada al chico que hace hasta lo imposible por llamar su atención. A mitad de la película ella confiesa que es muy cínica en lo que a amor se refiere porque tiene miedo de que la lastimen.


En algún momento de la traducción, mezclamos el temor a sufrir a manos de alguien más con la autodefensa y el resultado fue que creamos protecciones disfrazadas de prudencia. Somos una generación que parece comprender que el error es el punto de partida de la creación, pero no por eso tenemos menos miedo de cometerlos y padecer las consecuencias, o incluso a pensar que es posible que vuelvan a ocurrir sin que podamos evitarlos.


El verdadero error está en desear una vida inmóvil: que el tiempo se detenga, el amor sea estático, que nada muera jamás. Levantamos muros para protegernos, sin darnos cuenta que realmente estamos construyendo murallas dentro de las que quedamos atrapados… acompañados solamente por nuestros miedos.


Nos cuesta trabajo confiar en otros, ya no digamos en nosotros mismos. Buscamos respuestas en todos lados, tenemos muy presente no querer equivocarnos al elegir compromisos y por tanto probar y probar y probar, tanto como el universo lo permita.

En un episodio de “Master of none” el protagonista desperdicia (sí, esa es la palabra y ahora entenderás porqué) todo su día investigando para encontrar los mejores tacos de NY: cuando por fin los encuentra, resulta que el lugar está cerrado.


Me parece un reflejo muy puro de nuestra generación: Tenemos tal cantidad de información a nuestra disposición que a veces no sabemos qué hacer con ella, más complicado aún cuando se trata de tomar decisiones.


Y dirás tú… ¿qué tiene todo esto que ver con el amor? Bueno verás, pasamos una buena parte de nuestro tiempo buscando, recolectando y analizando para finalmente saber quiénes somos y obtener un prototipo de persona ideal que disminuya el porcentaje de error al que podemos exponernos. De pronto pareciera que somos de catálogo.


En tiempos de cínicos, los románticos son los nuevos rebeldes: esos que en lugar de habituarse al miedo nos enseñan a confiar y tratar sin tener muy presente lo demás. Extraños y conocidos que nos enseñan que el amor cura heridas, endereza caminos y siembra esperanza, y no… no son palabras sordas, son datos duros. Aquí conviene hacer una aclaración: cuando nos detiene lo que dicen, piensan, hacen o ven los demás, procuremos no ser ese “los demás” de nosotros mismos.


No porque tenemos raíces quiere decir que estamos hechos para florecer ahí mismo a perpetuidad, no podemos dejar de movernos. Aquí conviene recordar una frase de Javier Aznar: “La vida no es un yogurt con fecha de caducidad, el amor no se consume preferentemente… el amor te consume”.


El libro más vendido del mundo, menciona 365 veces la frase: “No tengan miedo”. El número es curioso, puede que el autor supiera que las íbamos a necesitar y habrá que hacerle caso.


Sobre todo… no te preocupes tanto, porque al final el miedo sirve para nada.





Angie Bárcena.

Mexicana, romántica y musical.

Una chica cansada de oficinas que escribe sin saber muy bien por que... para pensar mucho y no solucionar nada.


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Alegrarte® 2020

¡Sorpresa!