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Del día que enfrenté mi miedo a las alturas



Te voy a contar algo sobre mi misma, ODIO, O-D-I-O, no tener el control de las cosas, es uno de mis defectos dominantes, el cual me ha costado mucho superar pero poco a poco he podido descubrir formas de soltarme e intentar fluir en lugar de frustrarme cada que algo se sale del control de mis manitas. Creo que esa es la razón, por la que no me gustan los juegos mecánicos, o las experiencias de mucha adrenalina; vas ahí en mitad de un carrito, suspendido en el aire y nada, nada depende de ti.


Estoy colaborando en una empresa de capacitación en valores humanos y tuvimos nuestra primer capacitación en un campamento ecológico. Toda esa semana, tuve ansiedad de saber que al ir como capacitadora, probablemente tendría que ser la primera en poner el ejemplo en las actividades al aire libre y solo venía a mi mente mis días como scout y como odiaba los campamentos, que nos hicieran ensuciarnos en las pistas de comando, que me viera chistosa al correr y todos esos factores que salen de mi control al estar expuesta en circunstancias donde hay que probar habilidades físicas. Llegó el día del campamento y el momento de estar frente a un circuito de puentes colgantes, creo que como 9 mts de altura, que terminaban en una bella tirolesa. [Kill- me- now.] Al principio, me estaba sordeando un poco, ya sabía que al final iba a terminar subiéndome pero estaba esperando la confirmación de mi jefe. Solo nos volteo a ver a mí y a otro compañero con cara de: ¡Van! y no quedó de otra más que ponernos el arnés e incorporarnos al grupo.

Para aquellos que gustan de emociones fuertes, seguro eso no les parecerá nada extraordinario, estoy segura que muchos de ustedes habrían disfrutado la experiencia. Pero para mí, con todo lo anterior que les conté para ponerlos en contexto, fue la media hora más larga de mi vida. Cada vez que terminaba de pasar un puente llegaba a la estación y me tenía que preparar para bajar al siguiente mis pies se quedaban como trabados, no sabía cuál mover primero para bajar, incluso hubo un punto donde ya estaba pensando cómo le iban a hacer para bajarme porque no iba a lograr llegar a la tirolesa. Al final de cuentas lo logré, mente muchas madres, tuve mucho, mucho miedo, pero logré llegar a la meta.

¿Por qué les cuento todo esto? Porque igual y esta reflexión te sirve: Por una parte, enfrentar nuestros miedo y por otra atreverme a ser/ estar vulnerable y poder estar bien con eso.

Cuando decides algo como divorciarte o hacer cualquier cambio importante en tu vida, te pones en una situación de muchísima vulnerabilidad y aunque no lo quieras, estás a la vista de todos y  todos los que están afuera, pueden y quieren (en algunas ocasiones) opinar de la decisión que tomaste, u opinar de como se ve toda la situación -desde el lugar que ellos te están viendo-. Las opiniones no van a faltar, en positivo y negativo, pero al final, la única que está en ese ruedo, la única que está arriba del puente soy yo. Y por más miedo y por más difícil que sea, solamente de mi depende que hago con esta experiencia- me quedo a la mitad porque al vivir esa experiencia que si de por sí ya es dolorosa permito que la visión que puedan tener los demás de verme ahí vulnerable me detenga y pedir que me bajen con cuerdas a mitad del camino o si decido llegar hasta la tirolesa, con miedo, en algunos momentos sola, sin saber como hacerle, pero atreverme a estar ahí arriba y ya luego veremos cómo bajar. Te aseguro que después de cruzar el puente te vas a conocer mucho más, vas a encontrar gente super valiosa en el camino que te va a ayudar, que te va a recordar que no estás sola, vas a aprender muchísimo de ti y te vas a tener muchísima paciencia. Vas a ser más valiente <3


Mafer pero, ¿y si ya me he sentido arriba de los puentes 502 veces y no logro bajar? De primera mano te confirmo que es un proceso de muchísima paciencia, los duelos no son lineales, así como enfrentar las circunstancias de la vida, tampoco. Aprovecha los días en que te sientes invencible y carga baterías en los que el ánimo no te da. Nadie lleva la cuenta. El momento es doloroso e incómodo, pero va a pasar y es necesario sentirlo.

Gracias por leerme.

De corazón, Mafer Ft




Mafer Flores, Psicóloga, disfruto mucho poner mis dones y lo que sé hacer bien al servicio de los demás. Creo que siempre queda un lugarcito para “el postre” y también creo que escribiendo aprendemos a conocernos mejor. Ojalá te sirva un poco lo que compartiré por aquí. Si quieres leer un poco más de lo que he escrito, puedes hacerlo en este link https://ftmafer.wordpress.com/

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Alegrarte® 2020

¡Sorpresa!