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Aprender en la dicha

Estaba en el consultorio de mi terapeuta (qué raro Marifer) hablando de una situación en particular en la que no sabía qué iba a hacer para poder seguir ahí, ella me cuestionó cómo pensaba hacerlo y yo le dije: “Pues nada, así como le he hecho. Se vivir con el sacrificio, puedo aguantar. Siempre he aprendido del dolor, así que voy a estar bien”. Vi como sus ojos se pusieron como platos de color blanco y me dijo ¿te das cuenta? Estás comparando esta situación de tu vida con un sacrificio y ese Dios amoroso en el que tu crees, no creo que quiera que vivas así. Fue todo lo que tuvo que decir para que mi conciencia reaccionara que necesitaba afrontar esa situación. Mucho tiempo después, le conté a una persona mi historia y al final concluí, pero de cierta forma no me arrepiento. Las cosas tenían que ser así y de otra manera no habría aprendido todo lo que aprendí. Esa persona me contestó: ¿Pero no te hubiera gustado aprenderlo de otra forma menos dolorosa?

Ambas anécdotas de mi vida tienen referencia a la misma situación y me llevan a ver las similitudes de como me expresé del dolor, el sufrimiento y la forma como lo enfrenté. Quién de nosotros no creció con la frase de: ¡Aguántese, ni es para tanto! ¡Mira que te voy a dar una verdadera razón para llorar! y muchas otras frases célebres más. Creo que esto y la chancla de mamá de cierta manera han formado nuestro carácter generando en nosotros la creencia de que siempre hay que “aguantar vara” relacionando el sufrimiento como una forma de supervivencia ¿Y saben qué? Sí. Sí me hubiera gustado aprender de otra forma no tan dolorosa para mí y para los míos, lo que he aprendido en el último par de años. Lo que me lleva también a cuestionarme ¿De verdad solo podemos aprender lecciones en el sufrimiento?


Veamos: la vida está llena de procesos. Pandemias, despidos, peleas, injusticias, muertes, pérdidas, cambios de planes. Eso ya viene en el paquete. Por otra parte, además de lo que viene en el paquete de la vida, creo que existen decisiones que tomamos, o circunstancias de nuestra vida que también nos causan dolor y sufrimiento y tienen un poco que ver con que van en contra de aquello que anhelamos en el corazón y muchas veces tenemos miedo a buscar esas mismas cosas por el mismo miedo de que la felicidad que me van a causar se pueda desaparecer. (Si lo anterior te pareció un trabalenguas puedes leer más del “Miedo a la Dicha” en mi otra entrada “ la dicha nunca será completa” citando a la abuela Lila) https://ftmafer.wordpress.com/2019/07/22/la-dicha-nunca-sera-completa/


Retomando las dos anécdotas del inicio, llegué a la siguiente duda existencial: Sí, podemos aprender del dolor, ya lo sabemos. Pero ¿qué tal qué aprendemos de la dicha?


Ya sé, ya sé, es imposible no sufrir. Además de que es imposible, el sufrimiento nos hace resistentes, nos ayuda a volver a la realidad, a poner los pies sobre la tierra, nos pone en perspectiva y también creo que todas las situaciones de vida que nos pasan, son para nuestro mayor bien. Sin embargo, me gustaría invitarte a que juntos encontremos otra forma más de aprender lecciones importantes de nuestra vida, a tener los ojos más abiertos en la felicidad y aprender de ella. La felicidad y la dicha rara vez nos ponen en ese crisol, en ese enfrentamiento con nosotros mismos, pero debería ser también nuestro mayor momento de reflexión. Cuando estamos felices sacamos lo mejor de nosotros mismos, buscamos hacer felices a los otros y sobre todo mostramos los deseos más profundos de nuestro corazón, somos fieles con nosotros mismos. ¿Cómo se hace eso, Marifer? Como ya lo he dicho en varias ocasiones en este espacio: con huevitos, no hay de otra. No podemos dejar toda la responsabilidad a la vida, hay que hacer que las cosas sucedan. Y si queremos aprender a aprender en la dicha, pues hay que buscar generar esos momentos en nuestra vida (sí, incluso en medio de una pandemia) y estar muy atentos a esos momentos para ver qué aprendizajes me está dejando. Con qué cosas de mi propia personalidad me está enfrentando, como crezco durante la dicha. Provocando que esas experiencias resuenen en nuestro corazón por más tiempo.


Ojalá que salgamos de esta pandemia sin miedo a la dicha. (Sin miedo a que cosas buenas nos pasen) Buscando crecer, aprender y formar nuestro carácter en la alegría, en los momentos felices, en los momentos de tranquilidad, de paz, de ir por lo que queremos, de ser fieles a nosotros mismos, a lo que llevamos en el corazón. Reconociendo que lo que llevamos en el corazón, de alguna manera Dios lo puso ahí y seguro nos ayuda a alcanzarlo.


“Dile a tu corazón que

el miedo a sufrir es peor

que el sufrimiento mismo.

Y que ningún corazón ha sufrido,

Cuando va en busca de sus sueños,

Porque cada segundo de esa búsqueda

Es un encuentro con Dios y con la eternidad”



Gracias por leerme. De corazón,


Marifer Ft



Marifer Flores,

Psicóloga, disfruto mucho poner mis dones y lo que sé hacer bien al servicio de los demás. Creo que siempre queda un lugarcito para “el postre” y también creo que escribiendo aprendemos a conocernos mejor. Ojalá te sirva un poco lo que compartiré por aquí. Si quieres leer un poco más de lo que he escrito, puedes hacerlo en este link https://ftmafer.wordpress.com/

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Alegrarte® 2020

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